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9. Definición de conceptos según Kant

        Felicidad
La define Kant como “el estado de un ser racional en el mundo, al cual, en el conjunto de su existencia, le va todo según su deseo y voluntad”.

        Dios
Entidad trascendente y causa del mundo. No se puede conocer su existencia, pero sí  postularla a partir de la reflexión relativa al mundo moral.

        Alma
El principio inmaterial, simple y espiritual fundamento de nuestra vida psíquica. Según Kant no es posible su conocimiento, aunque podemos postular su existencia como consecuencia de la reflexión relativa a la experiencia moral.

Intuición
Experiencia inmediata de conocimiento. Kant sólo admite la intuición sensible o percepción.  

 

Entendimiento
Facultad de los conceptos y los juicios. 

 

Fenómenos
Los fenómenos constituyen el objeto de nuestro cono­cimiento; no son las cosas en sí mismas sino sólo tal y como a nosotros se nos presentan, las cosas ya sometidas a la estructura de nuestras facultades cognoscitivas: al tiempo y el espacio como formas a priori de la Sensibilidad y a las categorías del Entendimiento.  
Conocer
Es la síntesis de concepto e intuición: un concepto es legítimo si es posible la intuición o percepción del objeto al que se refiere; una intuición es conocimiento si disponemos del concepto adecuado para pensarla.  
Conocimiento A Posteriori
O conocimiento empírico. Es el conocimiento basado en la experiencia y en último término en la percepción

 

 

 Conocimiento A Priori
El conocimiento independiente de la experiencia y que descansa en la propia facultad de conocimiento. Posee verdadera universalidad y estricta necesidad.
Deber
Kant define el deber como “la necesidad de una acción por respeto a la ley”.

  Fe Racional
Creencia o fe en la realización del Sumo o Supremo Bien como consecuencia de que sólo dicha realización hace posible la razón práctica.

Trascendental
En Kant esta palabra se refiere generalmente a alguna de estas dos cuestiones: o a toda condición no empírica de la posibilidad de los objetos, o a todo conocimiento que muestra cómo es posible el conocimiento sintético a priori.

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8. Obras

Período precrítico

1747 “Pensamientos sobre el verdadero valor de las fuerzas vivas”

1755 “De igne” (“Sobre el fuego”, presentada como tesis doctoral)

1755 “Historia natural general y teoría del cielo”

1755 “Nueva dilucidación de los primeros principios del conocimiento metafísico”

1762 “La falsa sutileza de las cuatro figuras silogísticas”

1762 “El único fundamento posible de una demostración de la existencia de Dios”

1764 “Investigación acerca de la distinción de los principios de la teología natural y de la moral”

1764 “Observaciones acerca del sentimiento de lo hermoso y lo sublime”

1766 “Sueños de un visionario, comentados por los sueños de la metafísica”

1770 “De mundi sensibilis atque intelligibilis forma et principiis” (“Sobre la forma y principios del mundo sensible e inteligible”) más conocida como la Disertación de 1770.

Período crítico

1783 “Prolegómenos a toda metafísica futura”

 

1785 “Fundamentación de la metafísica de las costumbres”

1785 “Sobre los volcanes de la luna”

1786 “Primeros principios metafísicos de la ciencia natural”

1787 Segunda edición de la “Crítica de la razón pura”

1788 “Crítica de la razón práctica”

1790 “Crítica de la facultad de juzgar”

1791 “Sobre el fracaso de todos los intentos filosóficos en teología”

1793 “La religión dentro de los límites de la mera razón”

1795 “Hacia la paz perpetua”

1797 “La metafísica las costumbres”

 

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7. La ética Kantiana

Kant en su ética se inclina por evaluar intenciones. Se interesa por juzgar la moralidad del hombre dejando a un lado las consecuencias de sus acciones y profundiza más en la voluntad. Se preocupa más por qué guía la voluntad del hombre, lo que toma cada persona como fin de sus actos. Para él es independiente si en la realidad se logró el fin moral de una persona o algo completamente opuesto.
En La fundamentación de la metafísica de las costumbres, Kant afirma que “Ni en el mundo, ni, en general, tampoco fuera del mundo, es posible pensar nada que pueda considerarse como bueno sin restricción, a no ser tan sólo como buena voluntad”.[1]
Esta ética reconoce que a veces, aunque nos propongamos hacer una buena acción, el curso de las acciones resulta contraproducente. Al parecer los efectos de una acción, en la mayoría de los casos, están gobernados por el azar, la realidad es contingente.
En esta propuesta ética, el resultado negativo de una acción, no afecta la bondad de la voluntad, es decir, de las intenciones del sujeto. La buena voluntad nos hace seres morales y dignos de ser felices, sin importar las consecuencias de la acción.
La buena voluntad no es buena por lo que efectué o realice, no es buena por su adecuación para alcanzar algún fin que nos hayamos propuesto; es buena sólo por el querer, es buena en sí misma. (…) Aún cuando, por particulares enconos del azar o por la mezquindad de una naturaleza madrastra, le faltase por completo a esa voluntad la facultad de sacar adelante su propósito; si, a pesar de sus mayores esfuerzos, no pudiera llevar a cabo nada y sólo quedase la buena voluntad. (…) La utilidad o la esterilidad no pueden ni añadir ni quitar nada a ese valor.[2]
La voluntad sólo es buena para Kant si le damos la razón como directora, puesto que según su pensamiento, no se encuentra en el ser humano un mejor instrumento para ese fin. “El destino verdadero de la razón tiene que ser el de producir una voluntad buena, no en tal o cual respecto, como medio, sino buena en sí misma”.[3]
La razón puede causar la bondad de la voluntad, siempre y cuando haya elegido una máxima ética adecuada, por ejemplo: ser un buen padre, ser una persona honorable, ser un buen ciudadano, etc. La manera de elegir una máxima ética es lo que llama Kant “imperativo categórico”, principios formulados por la razón, cuyo cumplimento no está sujeto a condición alguna, deben cumplirse independientemente de cualquier situación. Una acción sólo es buena si es guiada por motivaciones propias de respeto a un imperativo categórico. El hombre legisla su propia ética, y al seguir una ley moral impuesta por sí mismo, acepta el margen de libertad que posee para decidir el curso de sus acciones, aún a pesar de las leyes naturales. Sólo basándose en su libertad y asumiéndola, una persona puede ser completamente moral.

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6. Analítica trascendental

Sensibilidad y entendimiento:

Kant afirma que, además de la sensibilidad, como facultad de recibir representaciones dadas en la intuición, existe el entendimiento como facultad de pensar, mediante conceptos, lo dado en la sensibilidad. Tales conceptos son producidos por el entendimiento de modo espontaneo, es decir, a priori.
Para situarnos mejor en el contexto de la analítica trascendental, Kant, comienza estableciendo las características que diferenciana la sensibilidad del entendimiento.

La sensibilidades la facultad de recibir representaciones. A través de ella se nos da el objeto. La ciencia de sus reglas a priori es la estética. Sus elementos son las intuiciones. Mediante ellas no nos es posible pensar el objeto dado. Tales intuiciones pueden ser puras o empíricas. La empíricas se definen por contener sensación y se les denomina como materia del conocimiento sensible. Las puras se definen por no contener sensación y se les denomina como la forma bajo la cual intuimos el objeto.

El entendimientoes la facultad de conocer el objeto. A través de él pensamos el objeto. La ciencia de sus reglas a priori es la lógica. Sus elementos son los conceptos. A través de ellos no podemos intuir nada. Tales conceptos pueden ser puros o empíricos. Los empíricos proceden de la experiencia. Los puros representan la forma bajo la cual pensamos el objeto.

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5. Conocimiento científico universal y necesario

Kant no duda que el conocimiento científico, universal y necesario, es posible; la física de Newton lo prueba. Y sabe que un conocimiento de este tipo no puede tener su fundamento en la mera costumbre. Por ello no se pregunta por la posibilidad sino por las “condiciones de posibilidad”. Su teoría le permite encontrar el suelo firme para la Ciencia no en el noúmeno —en la realidad, en la cosa en sí— sino en el propio sujeto, portador de formas universales que obtienen de la experiencia la materia indispensable para construir su objeto de conocimiento, el fenómeno.

A continuación se presenta un esquema del proceso de conocimiento tal como lo entiendía Kant, acompañado de una breve descripción de los elementos que lo componen:

Noúmeno: la cosa en sí, la realidad tal como es en sí misma. (Permanece incognoscible.)

Formas y categorías a priori: las formas y categorías a priori construyen el fenómeno a partir del caos de impresiones. Kant sostiene que, sin las impresiones, las formas y categorías permanecerían “vacías”.

Ideas de la razón pura: las ideas de Dios, de alma y de mundo permanecen vacías. Son las impresiones las que dotan de contenido a las formas vacías del intelecto, pero de las ideas de la razón no tenemos impresión alguna. Estas ideas proyectan la tendencia de la razón a realizar una síntesis cada vez más abarcativa, hasta un plano en el que este objetivo ya no puede ser logrado.

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4. Tipos de juicios de Kant

Una ciencia no es más que un conjunto de enunciados o juicios.

La pregunta que se hace Kant es “¿qué tipos de juicios utiliza la ciencia”?, para desde ahí preguntarse por las condiciones que los hacen posible (cómo funciona la razón humana para que dicho juicios sean posibles).

El juicio y sus clases.
Kant distingue diversos tipos de juicios:

1. Juicios analíticos y sintéticos (a partir de la relación existente  entre sujeto y predicado).

a.Los juicios analíticos son aquellos en los que el predicado está incluido en el sujeto.
Por ejemplo: El todo es mayor que sus partes”. En los juicios analíticos, es suficiente analizar el sujeto (“todo”) para descubrir que el predicado (“es mayor que sus partes”) está incluido en él. Estos juicios tienen un punto en contra: no amplían nuestro conocimiento.

b.Los juicios sintéticos (“cuestiones de hechos”): son aquellos en los que el predicado no está incluido en el sujeto. Por ejemplo: “Todos los habitantes de Sotresgudo tienen un reloj de oro”. A diferencia de los analíticos, en los juicios sintéticos el predicado (“tener un reloj de oro”) no está incluido en el sujeto (“ser habitante de Sotresgudo”). Este tipo de juicios a diferencia de los analíticos, sí amplía nuestro conocimiento (son extensivos).

2. Juicios a priori y posteriori. (a partir del modo como podemos conocer la verdad de un juicio).

a. Los juicios a priori son aquellos cuya verdad puede ser conocida independientemente de la experiencia (no es necesario recurrir a ella). Por esta razón son universales (vale para todos) necesarios (su contrario es imposible).

b. Los juicios a posteriori son todos aquellos cuya verdad depende de la experiencia. En consecuencia, estos juicios no son ni universales ni necesarios (son particulares y contingentes)

Analíticos: no amplían el conocimiento.
Sintéticos: amplían el conocimiento.
A priori: universales y necesarios.
A posteriori: particulares y contingentes.
Dado que estos son los juicios propios de la ciencia, Kant se pregunta cómo son posibles los juicios sintéticos a priori, esto es cómo
 funciona la Razón Humana para que sean posibles los juicios sintéticos a priori.




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3. Respuesta a la pregunta: ¿qué puedo conocer?

  I.- TEORÍA DEL CONOCIMIENTO:  respuesta a la pregunta ¿qué puedo conocer?

“Todo nuestro conocimiento arranca de los sentidos, sigue en

el entendimiento y termina en la razón”

Kant se pregunta por las posibilidades y límites del conocimiento humano, llevando a cabo un análisis o crítica de la razón.

 

El siglo XVIII: callejón sin salida1.

Ni el empirismo, ni el racionalismo podían explicar cómo era posible una ciencia como la física newtoniana, su mera existencia suponía un reto para la filosofía. Ésta es la razón por la que Kant se plantea la necesidad de un análisis crítico de la razón. Se trataría de investigar a sus posibilidades (frente al empirismo que negaba la posibilidad del conocimiento, y sus límites (frente al “dogmatismo” del racionalismo, tanto en terreno teórico (razón pura) como práctico (razón práctica).

Es en este momento cuando Kant se plantea una pregunta:

 

 

 

 

 

 

 

 
¿De dónde hemos de partir para llevar a cabo ese análisis de la razón? Kant cree encontrar ese punto de partida en la ciencia de Newton.
 

 

 

Para Kant, la física newtoniana es el verdadero “modelo de conocimiento”, pues ésta ha sido la única en llegar a formular leyes universales y necesarias partiendo de la experiencia. Será entonces la física el modelo adecuado para estudiar a la razón. Tenemos así que, la pregunta de ¿qué puedo conocer?

 

La epistemología (teoría del conocimiento) se encontraba en el siglo XVIII en un callejón sin salida. El racionalismo heredero de Descartes (Leibniz y Wolf), el empirismo de Hume y la ciencia físico-matemática de Newton presentaban tres frentes de pensamiento diferentes, convirtiendo el estado de la ciencia y la filosofía en Europa en un auténtico “polvorín”:

De un lado, el racionalismo defendía la posibilidad de un conocimiento universal y necesario contando tan sólo con la “razón”. Esta aventura llevaba los filósofos racionalistas al “dogmatismo” y al “desprecio” de la experiencia.

Por su parte, el empirismo inglés, al hacer de la experiencia el origen y el límite de todos nuestros conocimientos, se veía incapacitado para justificar el valor universal y necesario de las leyes científicas, cayendo en el “escepticismo”.

Por último estaba la ciencia de Newton quien, a diferencia del racionalismo y del empirismo, obtenía un tipo de conocimiento que, partiendo de la experiencia (de la observación y la experimentación), llegaba a verdades universales y necesarias.

 

 

 

 

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